LA DECISIÓN DE OPERARTE LA ESPALDA

¿Operarte de la espalda es la solución?

Operarse la espalda

La decisión de operarse de la columna es algo que hay que meditar con mucha calma, por supuesto hay casos en los que la cirugía es necesaria, por ejemplo para estabilizar la columna luego de un accidente en el cual está en riesgo la integridad de la médula y de esa manera evitar males mayores.

Pero otras veces nos precipitamos dejándonos llevar por consejos que no son del todo acertados, siempre es necesario tener todos los datos acerca de lo que se va a realizar en nuestro cuerpo para evitar sorpresas posteriores desagradables.

Sobre todo nos han enseñado a trasladar la responsabilidad de nuestro problema a otra persona (el médico en este caso) para que solucione un problema que muchas veces podemos arreglar poniendo de nuestra parte el esfuerzo necesario.

Por eso es necesario saber que….

Según los últimos estudios al respecto,en el conjunto de las dolencias de la espalda, la cirugía está indicada ¡en menos del 1% de los casos !

En Estados Unidos de Norteamérica se operan anualmente 250,000 casos, y de estos, 37,500 (6.6%) requieren otra operación posterior.

De las cirugías de columna, el éxito puede bajar hasta un 80 %, lo que significa que de 100 pacientes operados, 20 pacientes pueden continuar sufriendo dolor.

                 Lo que no sabías de las cirugías de columna

                       Las complicaciones más frecuentes son: 

1 ) La "inestabilidad vertebral post-quirúrgica".
Consiste en la falta de sujeción de las vértebras entre sí por haberse afectado el disco intervertebral o las articulaciones facetarias.

A consecuencia de ello la vértebra inestable se desliza sobre la inferior al realizar algunos movimientos ( sobre todo al flexionar la columna hacia delante ).

Cuando se demuestra que la inestabilidad vertebral es la causa del dolor, se suele realizar una artrodesis, que consiste en fijar quirúrgicamente la vértebra inestable a la inferior o superior con la consiguiente falta de movilidad en esa zona.


(Tenemos que saber que las curvas de nuestra columna son naturales y están allí para poder mantener el equilibrio cuando estamos de pie ( ése es su origen ),todo lo que signifique inmovilizar una región de la columna, hará que las zonas superiores y/o inferiores tengan que compensar esa ausencia de movilidad, lo que lleva a someter a esas zonas a tensión excesiva que puede originar una repetición de los síntomas iniciales)

2 ) El rechazo del material implantado.

En las artrodesis se fijan dos vértebras entre sí. Para hacerlo se puede emplear un injerto de hueso del propio paciente o colocar placas, tornillos u otros elementos llamados "prótesis". Éstas prótesis pueden ser rechazadas por el organismo del paciente.

Si se comprueba que el material está siendo rechazado, está infectado o está dando problemas, es necesario reintervenir al paciente para extraerlo.

3 ) La pérdida de masa muscular.

La cirugía supone cortar y coser tejidos,cuanto más agresiva es más tejidos se cortan y cosen. Además, en algunos tipos de intervención quirúrgica como la artrodesis, es preciso que, una vez realizada, se respete un tiempo de relativa inactividad física para que el injerto de hueso se consolide. 

Todo ello puede hacer que se pierda masa muscular, especialmente si la musculatura del paciente antes de la operación no era muy buena. Por ello, al reiniciar la actividad normal -y aunque la intervención haya tenido éxito- se pueden padecer dolores de espalda que no guardan relación directa con la operación sino que se deben al hecho de que, al producirse una pérdida de masa muscular la musculatura restante se sobrecarga con mayor facilidad.

En este caso aparece dolor por sobrecarga muscular, para prevenirlo es conveniente recuperar el estado muscular tras la intervención, haciendo el ejercicio adecuado. 

4 ) La fibrosis post-quirúrgica.

La fibrosis post-quirúrgica consiste en la cicatrización excesiva de los tejidos cortados durante la operación, lo que puede generar una repetición de los síntomas iniciales.

5 ) La discitis. es la infección del disco intervertebral.

Cuando se produce, aparece un dolor muy intenso en la zona operada, normalmente con fiebre, es necesario volver a operar inmediatamente al paciente para limpiar el espacio operado, identificar el germen que está causando la infección y administrar los antibióticos pertinentes.

En resumen

La cirugía no supone una garantía de que el resto de la columna vertebral ni la musculatura que forma la espalda funcionen perfectamente para siempre.

Una vez que un paciente ha sido operado con éxito, tiene el mismo riesgo que cualquier individuo de volver a padecer dolores de espalda.

Por eso, aun después de una intervención quirúrgica perfectamente indicada y realizada, pueden aparecer dolores debidos a causas distintas de las que motivaron la operación, o a una repetición del problema inicial.

Numerosos estudios científicos demuestran que, entre los pacientes en cuya exploración física o electromiograma se advierte una hernia discal pero sin signos claros de compresión del nervio...

menos del 40% de los que se operan obtiene resultados satisfactorios.

Hay algo que me resulta muy curioso y  son las indicaciones para luego de una cirugía de columna... son las que siguen:

Los estudios científicos demuestran que el ejercicio es eficaz para disminuir el riesgo de que aparezcan dolores de espalda, así como para mejorar el dolor y el grado de movilidad y autonomía entre quienes ya lo padecen.


El ejercicio permite mejorar la potencia, resistencia, coordinación y flexibilidad de la musculatura implicada en el funcionamiento de la espalda, lo cual es especialmente importante entre quienes han sido operados, pues suelen perder forma muscular -bien debido a la propia intervención, bien por el reposo en cama, o bien como consecuencia del dolor sufrido antes de ser operados.

Para prevenir el dolor de espalda, una persona sana puede hacer ejercicios específicos o distintos tipos de deporte como por ejemplo la natación.

( Un dato llamativo es que muchos médicos les dicen a sus pacientes que vayan a hacer natación sin especificar que no todos los estilos son buenos para todos los pacientes y todas las patologías ) 

El sedentarismo aumenta el riesgo de padecer dolor de espalda, y el reposo en cama incrementa el riesgo de que dicho dolor se prolongue.

A la inversa, estar físicamente activo disminuye el riesgo de padecer dolor de espalda. Incluso si el dolor aparece, mantener el mayor grado posible de actividad física ha demostrado acortar su duración y reducir el riesgo de que se repita en el futuro.

Las normas de higiene postural enseñan cómo hacer las actividades habituales de modo que supongan una menor carga para la espalda, aplicables a las actividades domésticas, laborales, deportivas y de ocio.

D) LA ACTITUD ANTE EL DOLOR.

Las personas que muestran una actitud negativa ante el dolor de espalda tienen mayor riesgo de que les dure más y reaparezca con mayor facilidad. Esta actitud se caracteriza por lo siguiente:

- Creer -equivocadamente- que el dolor refleja la existencia de una lesión de la estructura de la columna vertebral.

- Reducir la actividad física por miedo al dolor, e incluso dejar de trabajar.

- Adoptar una actitud catastrofista ante el futuro: creer -de forma errónea que el dolor va a limitar la calidad de vida eternamente.

- Abusar de los medicamentos, especialmente de los calmantes.

A la inversa, los síntomas duran menos y es menos probable que reaparezcan entre quienes mantienen una actitud mental sana y se enfrentan al dolor. Esta actitud lleva consigo lo siguiente:

- Creer que el dolor no suele ser el resultado de una lesión, sino sólo de un mal funcionamiento de la musculatura.

- Realizar el máximo de actividad y seguir trabajando, evitando tan solo lo que el dolor impide específicamente hacer.

- Confiar en que el dolor tiende a mejorar con el tiempo y no tiene por qué condicionar la vida.

- No tomar medicamentos, o hacerlo sólo excepcional y brevemente en los momentos en los que hay molestias.

Los consejos para alcanzar una vida saludable contribuyen indirectamente a que la salud de la espalda mejore, básicamente, consisten en suprimir los factores de riesgo evitables que han demostrado aumentar la probabilidad de padecer dolores de espalda: sobrepeso, tabaquismo, ansiedad, etc.

Conclusión:​​​​  si adoptamos las medidas enumeradas...podría actuar sobre mi espalda y prevenir que los problemas terminen siendo graves ?

Caso de paciente curatuespalda


Isabel Agulló

(Paciente operada de columna por accidente de tránsito traumático con dolores casi crónicos debidos a la fijación vertebral por barras de Hurrington)

Soy una mujer de 40 años con una lesión en la espalda por accidente de tráfico, tengo fijadas 12 vértebras, lo que me impide muchos movimientos y eso me generaba bastante dolor y muchas contracturas.

Tenía un fortísimo dolor a nivel lumbar que me limitaba mucho (no podía levantarme de la silla, sofá, coche, no podía moverme casi.

He hecho natación siempre y pensé que era lo único que podía ayudarme con esta lesión hasta que encontré a "Alejandro",

Me ayudó a interiorizar unos movimientos que para mi hoy son básicos para no tener dolor.


Empecé el método con un dolor que no me permitía moverme y lloraba de desesperación (esto es verdad) y terminé sin dolor, sabiendo cómo estirar correctamente, qué ejercicios son los adecuados para mi lesión, sintiéndome más fuerte por lo que puedo nadar mejor, llevo las bolsas de la compra sin dolor y ahora tengo una vida normal.

Hoy hago natación y además voy al gimnasio.




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  • Secreto nº 1:  Cómo hacer para que los músculos de la espalda descansen al estar sentada.
  • Secreto nº 2: Cuál es la mejor postura para que tus lumbares no se sobrecarguen
  • Secreto nº 3: Qué hacer para que el cuello y los hombros estén relajados mientras trabajas

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